A todos nos seduce la idea de tener una casa bonita, un lugar al que llegar cada noche y sentirse bien, en paz. Al fin y al cabo, nuestra casa debería ser nuestro refugio y por eso no hay decoraciones buenas o malas, sino la que a cada persona o familia le funcione.

Los colores son uno de los elementos más importantes en decoración a la hora de conseguir ambientes, ya sean fríos, cálidos, eclécticos o acogedores. Las tonalidades pastel, rosas, nude, verde-agua, son colores que no fallan. Apostar por ellos es ir a lo seguro y el resultado es un dormitorio o salón muy cálido. Si en la estancia hay luz natural, esta potenciará aún más la sensación de calidez. 

Publicado: 7 de Noviembre de 2017